Planteó la necesidad de redefinir el vínculo con Washington sobre la base de la igualdad soberana y la no injerencia, y señaló que el desarrollo compartido debe ser el eje de la nueva etapa. El mensaje llegó en medio de las advertencias públicas de Trump y de la expectativa por los próximos movimientos de la administración estadounidense.
Delcy Rodríguez difundió su primer mensaje como presidenta encargada de Venezuela y apuntó directamente a la Casa Blanca. A través de una publicación en Instagram, invitó al gobierno de Donald Trump a «trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido» y pidió evitar una nueva escalada de confrontación en la región.

Rodríguez planteó que «los pueblos y la región merecen paz y diálogo, no la guerra», en referencia a la intervención militar estadounidense de la madrugada del sábado, operación en la que fueron capturados Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Ambos tienen previsto declarar ante la Justicia de Estados Unidos en las próximas horas.
La mandataria interina sostuvo que resulta «prioritario» construir un vínculo «equilibrado y respetuoso» con Washington y con los países vecinos, apoyado en los principios de igualdad soberana y no injerencia. También remarcó que Venezuela «tiene derecho a la paz, al desarrollo, a su soberanía y al futuro».

La presión de Washington y el mensaje de Trump
En paralelo, Donald Trump endureció el tono. En una entrevista con la revista The Atlantic, advirtió a Rodríguez que podría enfrentar consecuencias si «no hace lo correcto», y aseguró que el eventual costo sería «probablemente más alto que el de Maduro», actualmente detenido junto a Cilia Flores en el Metropolitan Detention Center.

Las declaraciones se conocieron después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, señalara que Estados Unidos está dispuesto a «trabajar con las actuales autoridades de Venezuela» en la medida en que «tomen las decisiones correctas». Evitó, sin embargo, pronunciarse específicamente sobre Rodríguez.
Rubio agregó que Washington mantiene «múltiples palancas de influencia» para resguardar sus intereses. Entre ellas, el embargo petrolero vigente, y sostuvo que la posición del gobierno estadounidense dependerá de los pasos que adopten los dirigentes venezolanos en adelante: «Vamos a juzgar por lo que hagan y vamos a ver qué hacen», afirmó.

